Mustafá o la compra de una alfombra sin querer hacerlo
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1. “Para garantizar una buena compra, es preciso dedicar algún tiempo a visitar varias tiendas y comparar precios y calidades”.
Manual del comprador de alfombras
Lonely Planet
“Estambul y lo mejor de Turquía”
La mejor manera para comprar una alfombra turca sin querer hacerlo consiste en detenerse, al final de la tarde, frente al Milion (milario o mojón), un bloque de mármol al inicio de Divan Yolu que en la antigua Constantinopla marcaba el kilómetro 0 del mundo, y desde donde se medían todas las distancias del Imperio Bizantino.
En otras palabras, para comprar una alfombra en Estambul sin querer hacerlo lo mejor es ubicarse en el centro del mundo. Una vez allí, intentar, como buenos turistas, hacer una foto para la posteridad y esperar que alguien llamado Mustafá, por ejemplo, se acerque a explicar, en perfecto español, la grandeza del olvidado imperio.
Al menos así los hicimos nosotros. Y así comenzó nuestra historia con Mustafá y la compra involuntaria de un maravilloso Kilim turco, ese tejido alabado por Marco Polo en sus viajes.
2. “Una alfombra duradera y de buena calidad debe ser de lana cien por cien (yüz de yüz yün). Habrá que comprobar la urdimbre (hilos longitudinales), la trama (hilos transversales) y el pelo (hilos verticales entretejidos en la matriz de la urdimbre y la trama)”
Mustafá es una de esas personas con la que se conecta desde el primer momento. Quizás por esa mirada casi infantil, su forma de sonreír tan amistosa y la calidez propia de los turcos. Ni buscando se logra percibir una pizca de maldad o de doble intención en sus gestos o palabras.
Esa tarde soleada de un jueves de comienzos de julio Mustafá era simplemente un hombre que regresaba de su trabajo y que amablemente se cruzó en nuestro camino para señalarnos, en nuestro pequeño mapa, la forma más económica y divertida de recorrer el Bósforo o cómo remontar el Cuerno de Oro hasta Eyüp de la misma manera que lo hacen los estambulíes. Nos convenció de que era una tontería intentar salir de Estambul (bye, bye, Troya, Pamukkale, Efeso y compagnia bella) y sin hacerse de rogar aceptó nuestra invitación para tomar un té y ahondar más en su aventura como intérprete oficial del presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero durante su viaje a Turquía (Afirmación posteriormente corroborada con respectiva fotografía de teléfono móvil para disipar toda duda en el turista y en el lector).
3. “La densidad del anudado se comprueba inspeccionando la alfombra por el revés. En general, cuanto más tupido sea el tejido y más pequeño sean los nudos, mayor será la calidad y la durabilidad de la alfombra”
De la mano de Mustafá atravesamos un pequeño y antiguo cementerio otomano sobre la misma Divan Yolu (sin fijarnos en las tumbas de tres de los últimos sultanes otomanos), para descubrir un pequeño jardín de té (Türk Ocagi), que sin saberlo se convertiría en nuestra guarida nocturna en la ciudad.
Allí, y gracias a nuestro nuevo amigo, descubrimos además del elma çay, y la nargile de capuchino, que los turcos pueden tener un montón de primos y que por lo general, suelen trabajar todos en un mismo negocio: el rincón de Fehmi (o Fermín, en sus sucursales madrileñas), un lugar especializado en la venta de alfombras turcas. El mismo donde el señor Zapatero y otras tantas personalidades de la España más superficial compraron sus respectivos kilims, quizás sin quererlo.
Sin embargo, en ese momento estábamos aún lejos de las alfombras o de la remota posibilidad de hacernos con una (¡ustedes no son gente de alfombra!, nos diría una amiga posteriormente). Nos divertía dejarnos llevar por el humo hipnotizante de la nargile, el sabor dulzón del té y las sonrientes historias de Mustafá sobre su novia madrileña que estaba a punto de llegar a la ciudad; de los disgustos de su padre por su negativa a una boda pactada desde hacía años, y la forma como los musulmanes hacen sus abluciones.
Cualquier frase que empiece con la palabra amigo, es una invitación a una deliciosa conversación. Eso fue una de las primeras cosas que aprendimos de Mustafá. Lo segundo fue que en el Gran Bazar no se deben comprar ni perfumes, ni relojes y que siempre se debe ofrecer la mitad del primer precio fijado por el vendedor.
La tarde iba cayendo despacio, a la misma velocidad en la que suceden las cosas en Estambul, y los sillones nos resultaban cada vez más cómodos mientras su sonrisa se nos hacía familiar al explicarnos que era un despropósito pagar 30 euros por un Haman (eso sí, el mismo que, según la leyenda, visitó Eduardo VIII) y que al día siguiente nos llevaría a uno menos turístico, pero un auténtico baño turco.
4. “También habrá que comparar los colores del revés con los del derecho, abriendo el pelo con los dedos y mirando el fondo. ¿Son aquí los colores más brillantes que en la superficie?”
Al día siguiente de nuestro casual encuentro nos despertamos con un viernes lluvioso. Sobre Estambul pesaba un manto gris que muy pronto dio paso a los primeros goterones que al cabo de un rato se convirtieron en un aguacero veraniego. Desde la cama veíamos como la lluvia convertía a la ciudad en una imagen silenciosa que se dejaba besar por el agua que lo bañaba todo; Nos dimos cuenta, viendo el golpetear de las gotas sobre la cúpula de la Mezquita Azul, que ni la lluvia lograba doblegar la belleza imponente de esta ciudad. Al contrario, la convertía en un suspiro nostálgico de miradas pacientes y silencios profundos.
Con el último rescoldo de esa mañana vaga, salimos rumbo al Rincón de Fehmi en busca de Mustafá, nuestro amigo que, cumpliendo su promesa, nos llevaría al auténtico Hamah para recoger en nuestra piel el vapor del agua que lavaba a Estambul.
5. Una alfombra nueva puede manipularse para que parezca, y las alfombras dañadas y desgastadas pueden volverse a tejer, ser remendadas o ser pintadas.
A Zhia lo encontramos casi por casualidad a la salida de la Cisterna Sumergida (Yerebatan sarnici), esa increíble reserva de agua construida por el emperador Justiniano en el año 532. Un inmenso espacio que durante mucho tiempo estuvo olvidado por los musulmanes e ideal para pasear bajo una luz tenue y amarilla alrededor de esas 336 columnas y dos cabezas de medusa, que nadie sabe con certeza como llegaron allí.
Zhia es el primo de Mustafá y lo habíamos conocido la noche anterior mientras tomábamos el té. Impetuoso como todos los jóvenes de su edad, Zhia decía esperar a unos clientes para entregarles una factura, mientras sus ojos tenían un brillo encandilado y una sonrisa como la del gato de Alicia en el país de las maravillas: entre hipnotizante y perturbadora.
En ese momento, y sin necesidad de decirlo, habíamos comprendido que nuestra suerte estaba echada.
6. La alfombra debe examinarse primero de un extremo y después del otro. Sus colores pueden variar dado que el pelo siempre se inclina hacia uno u otro lado.
De la mano de Zhia atravesamos la trastienda del Rincón de Fermín y nos instalamos en un amplio y fresco salón con cojines y un parquet impecable. Quizás en cualquier momento llegaría Mustafá. O eso esperamos. La amabilidad desafiante de Zhia, nos condujo al elmaçay y al oraletçay, casi accidental como el humo del cigarrillo de la espera.
Cuando Mustafá llegó con su sonrisa ingenua, ya Zhia se había adueñado de nuestros oídos. Palabras de doble filo, que nos llevaban, casi levitando y sin saber como, a clavar nuestra mirada sobre el pulido parquet que comenzaba a cubrirse de hermosas alfombras. Una sobre otra en un mosaico sin igual.
Esperar que Mustafá nos rescatase era inútil. En su mirada silenciosa y taciturna entendíamos la irreversibilidad de la situación.
7. Es perfectamente aceptable que el comprador arranque unas fibras para quemarlas y así comprobar que huelen a lana, seda o nailon, o bien que frote un pañuelo húmedo para comprobar si destiñe.
Entregados a nuestra suerte, empezamos a elegir alfombras, a discutir colores y a hundir la espalda en el fondo del placentero sillón con actitud de avezados comerciantes.
Hubiésemos podido comprar una pequeña alfombra y salvar así la poca dignidad que nos quedaba. Pero no. Nos lanzamos de cabeza y atacamos a las medianas, esas de bellos y singulares dibujos, con abstractas torres que, según Zhia, miraban hacia la Meca. Nos envolvimos en las historias de las alfombras voladoras, de lo importante de tener un ajuar, y la sensación reconfortante de quitarse los zapatos y reposar el pie sobre un trozo de lana.
Mustafá se reía, tímido, quizá avergonzado. Talvez todo eso le superaba. Y repetía amigo, amigo, mientras intentábamos conseguir una rebaja que de antemano estaba perdida. Zhia, brillante vendedor, era, y es, un hueso duro de roer. Y nosotros, un par de pusilánimes sentimentales.
Para compensarnos, Mustafá nos invitó a tomar un té y a fumar una nargile en un lugar tan maravilloso que merece líneas aparte.
Nosotros regresamos a casa. Con una alfombra estupenda (con garantía y todo). Y ahora que estamos a punto de mudarnos a nuestra nueva casa, no veo la hora de extenderla sobre el parquet, tal y como lo hizo Zhia, y reposar mis pies sobre ella. Y sentirme, al menos por un segundo, de nuevo allí.
Compramos una alfombra sin querer hacerlo. Pero si pudiéramos lo haríamos de nuevo, por el puro placer de dejarnos llevar por esas historias que solo pasan en Estambul. Por suerte.
Nos encanta la alfombra.

CEL says:
Septiembre 25th, 2007 at 17:15
Os felecito por la crónica viajera, he vuelto hace justo una semana de Turquia, y leyendo he saboreado todo lo escrito cerrando los ojos me he encontrado en los lugares más encantadores de la ciudad, no olvidare el paisaje desde la torre Galata al anochecer, es como vivir un cuento de hadas.
Un recuerdo muy grato el que me he traido, mis pupilas lo reviven.
Referente a la alfombra, me llamo la atención el titulo del Post, ya que nosotros no queriamos comprar ninguna y nos hemos comprado tres, es hoy y todavía no nos lo explicamos, será la magía del momentos ………
Hermosa música de fondo, con la voz de Pavarotti, el se ha ido pero su voz nunca moríra.
Un saludo.
Yolanda says:
Octubre 1st, 2007 at 9:25
Hola chicos,
Soy la “novia madrileña” de Mustafa. Encontré vuestra historia por casualidad pero me ha encantado.Es increible como habeis podido plasmar tan bien la personalidad de Mustafa. El es asi ……. no hay mas.
Yo le conocí en la Mezquita Azul, pensaba que era el Iman …………….. y tengo ya dos kilims en casa …………. pero yo me quede con algo mas importante. Me quede con parte de su corazón……… y dejé alli parte del mio. Estambul es una ciudad maravillosa, y su gente mas aun. A mi cada vez que voy me gusta mas ( y en noviembre iran ya 7 veces). Los chicos del Rincon de Fehmi son encantadores. Entras en la tienda y te tratan tan bien que a veces da pereza salir. Si teneis oportunidad pasaros por alli, y preguntad por Mustada, es un cielo. Y de verdad que yo en mi primer viaje estuve mirando y si quereis comprar buenas alfombras a buen precio este es el sitio ideal. Un saludo a tod@s
alicia says:
Junio 1st, 2008 at 20:08
hola muy buenes tardes ..yo tambien conosco ZİYA el que me ha vendido mi mejor recuerdo de estambul el kilim kurdo ..son jente muy sempaticos no olvidais visitar a el..
Maite says:
Julio 22nd, 2008 at 23:40
Hola a todos,
Tu historia es exactamente igual a la que me paso a mi hace un mes en Estambul, con la diferencia que yo no compre la alfombra, no por nada, si no pq mi presupuesto era bastante limitado, la hubiese comprado sin ninguna duda, simpremente por Mustafa, me parecio una persona genial y digna de conocer. Es una manera genial de llevar un negocio….. espero tener noticias suyas y de su familia.
gozzermondo says:
Julio 23rd, 2008 at 12:25
Hola a tod@s!
Mil gracias por vuestros comentarios! me parece increíble que, gracias a Mustafá y su primo, nuestros recuerdos de Estambul se entrelazan. Casi al punto de convertirnos en “la comunidad de la alfombra”. Gracias de nuevo por compartirlo!
Holly Golightly says:
Agosto 1st, 2008 at 22:37
Hola!!
Veo que tengo muchas posibilidades de encontrarme con Mustafá en mi viaje a Estambul, así que como más vale prevenir que curar…
Tuvistéis algún problema en la aduana para sacar la alfombra??
Gracias por vuestro post!!
gozzermondo says:
Agosto 2nd, 2008 at 11:55
Hola Holly,
Pues te encontrarás con Mustafá seguro y seguro será una experiencia estupenda…a verás. Sobre sacar la alfombra no tendrás ningún problema, sobretodo porque en la mayoria de tiendas te dan facturas y todo en regla…así que no te preocupes por eso. Eso sí, regatea el precio con fiereza y sin vergüenza…sobretodo si estás decidida a comprarla. gracias por tu comentario!!!! Y escríbeme a tu regreso!
maria says:
Agosto 8th, 2008 at 20:33
hola chicos,
Si quereis que os traten muy bien en Estambul podeis ir al rincón de Fehmi. Alli encontrareis a Ugur os tratara amablemente y conocereis los mejores lugares de esta ciudad.Si quereis ir a cenar teneis que ir al barrio de pescadores.Para tomar el té ir al café mesala hay espectaculos todas las noches de verano. Disfrutad de vuestro viaje a Estambul que seguro que repetireis.
Mª José says:
Agosto 9th, 2008 at 21:24
Yo, al igual que María recomiendo a todos los que decidan ir de viaje a Estambul, visitar el ricón de Fehmi, allí vais a conocer los ojos más bonitos de esa bella ciudad, Ugur, él te guiará por los lugares que vale la pena visitar y disfrutarás de sus costumbres.Estambul no sólo son mezquitas, también están sus gentes, sus costumbres, sus ritos…descúbrelos . UN FUERTE ABRAZO.
alicia says:
Agosto 13th, 2008 at 20:25
hola muy bunes tardes
veo que mucho jente habla de el rincon de fehmi es una tienda seguro para comprar con sus vendedores sempaticos y sobre todo ZİYA es un chico muy sempatico debis a visitar a el ..si quieren comprar alfombra pereguntais por el save mucha cosa sobre alfombras y kilims os recomenda buna calidat y de buen precio..
lo paseis bien con ZİYA
maria says:
Agosto 14th, 2008 at 20:43
hola ALİCİA
en el rincon de fehmi he conocido ziya.es muy sempatico y muy guapo jajaja
todo jente que van para estambul le recomendo ir tomar un te con el en su tienda de alfombra.
antonio says:
Agosto 24th, 2008 at 0:51
hola.
soy antonio,de zaragoza.
yo tambien estubo en riconde de fehmi ,y un sitio muy bonito (mejor siito en estambul) para comprar alfombras y kilims,cuando vaisa ahi preguntas por EROL, habla muy bien castiano,
lo paseis bien
ana says:
Agosto 24th, 2008 at 20:50
hola Alicia muchas gracias por tu consejos …
yo hace tres dias que he venido de estambul un cuidat preciosa ..con sus jente todos son muy majos..
y me fui a visitar el primer hora que he llagado en estambul a ZİYA y me ha dado muy buenos consejos para visitar estambul ..es muy sempatico y habla muy bien espanol…y he comprado un kilim y una alfombra muy bonita ..
le recomendo a todo mundo que van a estambul que vistan EL RİNCON DE FEHMİ y tomar un te con ZİYA …..y no olvidar ir un noche cenar sus restorante de EL PESCADOR (se come muy bien pescado )
(si alguien nesecita cual quir cosa sobre estambul sin duda puedo ayudarle con lo que puedo ayudar)
besitos
Beatriz says:
Septiembre 6th, 2008 at 17:16
Hola , soy Beatriz , gran amiga de toda la familia de EL RINCÓN DE FHEMI. Cada uno con su personalidad , sin duda todos encantadores , amables y hospitalarios desde el momento en que cruzas una palabra con ellos .
Si los encontráis por la calle no dudéis de aceptar un te en su tienda , simplemente por la charla vale la pena .
Sus alfombras son únicas y no tenéis el inconveniente de tener que regatear como en las tiendas del GRAN BAAZAR por ejemplo , que depende de la cara que te vean te dicen un pecio u otro .
¿Mi recomendación ? Todos os ayudaran , pero buscar a UGUR . Encantador , detallista , amable … No caben tantos adjetivos .
Sin duda ha cambiado mi vida y mi manera de pensar .
Un beso.
Elena says:
Septiembre 28th, 2008 at 19:40
Este agosto pasé una semana en Estambul y conocí a una pequeña parte de la família del Rincón de Femhi, pequeña ya que parece ser que es muy extensa.Ahmet, Mustafa y Ugur nos acogieron y cuidaron muy bien, haciendo inolvidable nuestra visita a Estambul.
lola (madrid) says:
Octubre 2nd, 2008 at 19:52
he visitado Estambul una semana este mes de septiembre, y conocimos a Mustafa al salir de Santa Sofia, cuando se acerco hablando perfecto castellano, para indicarnos la entrada a la Cisterna. Nos sorprendió su amabilidad y pudimos disfrutar desde ese momento de sus explicaciones sobre la ciudad y de su compañía, haciendo que nuestro viaje a Estambul fuera inolvidable. Por cierto te vuelves loca con los preciosos Kilims y alfombras que tienen en la tienda.
Patricia says:
Noviembre 24th, 2008 at 12:23
Hola! visité en marzo Estambul con un par de amigos y, evidentemente, conocimos a Ugur, Mustafá y Ahmet. Son gente majísima, lo pasamos estupendamente y espero volver a verlos alguna vez…sobre todo para agradecerles todo lo que hicieron por mí, ya que me puse enferma…mala suerte… y no dudaron los tres en salir pitando de la tetería en el cementerio en Divan Yolu (donde trabajaba Ahmet), pedirme un taxi, acompañarme al hospital de Estambul (que íbamos en el coche como sardinas en lata…fue muy gracioso), hacerme de traductores con el médico, acompañarme a la farmacia, llevarme a cenar una sopa, sin dejarme pagar absolutamente nada! y super pendientes de mí en todo momento. Se preocuparon muchísimo por mí…por eso los llevo en el corazón…no os podéis imaginar lo que supuso para mí que ellos estuvieran ahí…Por desgracia tuve que adelantar mi regreso a España y no pude despedirme como me hubiera gustado…En fin! ya tengo excusa para volver!
Miguelangelo says:
Enero 4th, 2009 at 21:24
Hola a todos,
Acabo de regresar de Estambul y creo que tengo la obligación de poner mi experiencia en conocimiento de todos los que tengan en mente comprar una alfombra en esa ciudad. Yo lo hice, en gran parte animado por los excelentes comentarios que pude ver en este y en otros foros acerca de el “Rincón de Fehmi”, pero he salido bastante decepcionado de la experiencia… paso a explicarme.
Este negocio está absolutamente especializado en el cliente español, tienen sus captadores a la salida de los monumentos, especialmente de la Cisterna… en cuanto te reconocen como español (y es muy fácil reconocernos) te abordan con gran amabilidad y se ofrecen a darte información y te invitan a conocer la tienda.
El personal de ventas sabe hablar perfectamente castellano y conoce muy bien nuestra psicología, son unos excelentes vendedores, todo hay que decirlo, así que empiezan interesándose por tí, de donde eres, desde cuando estás aquí, hasta cuando piensas estar, etc. Todo esto tomando un té al que previamente te han invitado.
Yo no soy un especialista en alfombras, como nos pasa a la mayoría, así que deposito mi confianza en estas personas tan amables que tan buenas referencias tiene de tanta gente y doy por buenas las explicaciones que recibo sobre la calidad, el diseño, los materiales, la procedencia y todo lo que envuelve ese “misterioso y complicado” mundo de las alfombras, concentrándome exclusivamente en encontrar un modelo que me guste y que sea del tamaño apropiado a mi necesidad.
Yo ya era conocedor de que la política del negocio es de “precio fijo”, que no entran en lo del regateo que tanto se estila en Estambul, pero si no lo sabes igual te lo informan desde primera hora enseñándote recortes de prensa de revistas españolas donde lo dice.
También es frecuente encontrar comentarios que dicen que gracias a que son distribuidores y que trabajan con precios fijos, siempre resulta que tienen los mejores precios. Entre esto que yo había leído y la garantía que recibí de que “si encuentra otra alfombra como esta más barata le devuelvo el dinero y se queda con ella”, fueron argumentos suficientes para decidirme y embarcarme en una compra de un importe ciertamente abultado, pagando el precio que me pidieron sin discutir.
La casualidad hizo que al acompañar a alguien a otra tienda al día siguiente me llegara la primera sospecha de que el precio pagado era excesivo, ya que para el mismo tipo de alfombra, calidad etc. pedían aproximadamente la mitad, así que me tomé tiempo para averiguar un poco más y pregunté en varias tiendas del Gran Bazar, en las que, sin mucho esfuerzo de regateo, conseguía rápidamente precios mucho mejores que en la tienda donde compré para alfombras similares.
Evidentemente me dirigí al Rincón de Fehmi a pedir una explicación y solicité que, o bien me fuera devuelto el importe de la diferencia con el presupuesto medio encontrado, o que se me permitiera devolver la alfombra y recuperar el importe pagado. Ninguna de las dos solicitudes fueron atendidas, obteniendo solo una nueva avalancha de charlatanería envuelta en falsa cordialidad y afectada dignidad… pero sin abrir la caja.
Lo publico aquí para evitar que alguien más caiga en esa trampa y que comparen antes de comprar.
Si te dicen que los precios son fijos, esos precios deberían estar marcados en la etiqueta del producto, pero no es así. La conversación que mantienen alrededor del té solo sirve para que el vendedor conozca lo que el comprador sabe del tema, si ya ha visto otras alfombras, si tiene interés en la compra o solo está mirando, su capacidad económica, etc. Y con esa información pone el precio, ese precio que es “fijo” a partir de ese momento.
Es decir, juegan con ventaja, y si uno quiere jugar pues es libre…. Pero sabiendo cuales son las reglas y no engañando con ellas.
Otra cosa, tengo la sospecha de que muchos de los comentarios tan favorables que se publican son elaborados y posteados por ellos mismos, o al menos así lo parece.
Que cada cual opine lo que le parezca
Saludos
Carmen says:
Enero 8th, 2009 at 17:43
Hola Miguelangelo, he leido tus comentarios sobre el rincon de Fehmi, y creo que no conoces el pais ni a la gente.
Hablas de clientes españoles entre los cuales me encuentro desde hace 10 años, con lo cual mi experiencia no ha podido ser mala, pues compro y vendo aqui, es cierto que tiene gente muy bien preparada y educada, tanto para vender como para poder ayudar a cualquier cliente que haya sufrido cualquier percance en el pais, El rincon de Fehmi trabaja con gente recomendada como fui yo, Tu dices no ser especialista en alfombras yo si.
Efectivamente salen a comprar a Anatolia con lo cual el precio suele ser mejor, cada tipo de alfombra tiene un precio fijo por metro cuadrado, con lo cual largo x ancho metro cuadrado la cuenta es exacta.
Me hablas del gran bazar, conozco el bazar como la palma de mi mano, llevo mas de veinte viajes hechos a Estambul y cuento con grandes amigos tanto fuera como dentro del bazar, a mi que conozco las alfombras con nombre y precio, me han tratado de vender una sirvan sin serlo, lo que dices del bazar te lo creo pero me cuesta conociendolo, quizas la crisis y las rentas del bazar les este obligando a vender a precio de costo, no encuentro otra explicacion por que he comparado precios hasta en Ankara.
Dices que los comentarios deben estar bien hechos seguro por clientes satisfechos entre los cuales yo me encuentro
Ellos estate seguro no se tienen que hacer publicidad se la hacemos los propios clientes, y cada cual que opine lo que quiera, aceptan reclamaciones yo lo he presenciado, y a mi no me paga nadie por escribir esto pero no me parece justo lo que he leido y despues de 10 años “YO SIGO COMPRANDO PORQUE YO NO SOY TONTA”. Carmen
Miguelangelo says:
Enero 13th, 2009 at 17:44
Hola Carmen;
En ningún momento he pretendido insinuar que tu o la gente que compre allí sea tonta, no se a que viene ese comentario, solo afirmo que es conveniente informarse bien de los precios y ver otras tiendas también.
Afirmo que un local serio que dice trabajar con precios fijos debería marcar el producto con ese precio, es fácil, calidad x largo x ancho = precio,
ese precio se pone en una etiqueta y ya está. Si no se hace así es porque el precio se pone según el olfato del vendedor, que calibra al comprador mediante la conversación previa. No me importa que se haga así, porque es la forma que tienen de trabajar muchos comerciantes de Turquía, debe ser tradicional, pero desmiento lo que se dice por aquí y en otros foros acerca de que los precios son “fijos”. Si lo son, que se marquen.
Afirmo que si fuese una tienda seria no hubiera ofrecido la devolución del dinero (ojo, sin devolver la alfombra) si se encontraba más barata. Eso es pura charlatanería, como se demostró en cuanto hice la reclamación.
Afirmo que una tienda seria no hubiera puesto ningún inconveniente en aceptar la devolución de la alfombra y la anulación de la compra en lugar de alegar incoherencias para evitarlo.
Y como esto que digo es verdad, pues lo cuento, que cada cual compre donde quiera y se sienta mejor tratado…. Yo lo hice, en gran parte, animado por los buenos comentarios encontrados en Internet (sospecho que muchos de ellos son publicados por ellos mismos), por lo que solo pretendo aportar mi experiencia y opinón por si le sirve a alguien… y TAMPOCO SOY TONTO.
Un saludo
ramoncin says:
Enero 15th, 2009 at 21:31
Mira Miguelangelo, sino quieres admitir tu error por tu parte antes, eso no te hubiera pasado, porque si fueras listo sabrias que el mundo de las alfombras es muy grande y te viene muy grande, el precio de las alfombras del Gran Bazar puede ser diferente de donde lo hayas comprado, pero no tienen la misma calidad que las del bazar, son mucho mejores y no te engañaran como tu crees, trabajan como tienen que trabajar, y tienen mejor educacion, y el trato que tienen es diferente porque siempre son y seran abiertos y generosos, los precios se estipulan de acuerdo como hemos dicho, y ellos no se publican, los publicamos nosotros los compradores que sabemos lo que hacemos.
Este año voy a ir a Estambul tres veces e ire las veces que haga falta porque es un sitio al que merece la pena ir y no dejare de hacerlo porque se lo que hago.
adios y hasta pronto
Miguelangelo says:
Enero 18th, 2009 at 19:15
Ramoncín (o Mustafá o Fehmi, o como te quieras poner);
Yo he empezado reconociendo mi error.
He cometido el error de hacer caso a los comentarios que he visto en internet.
Como he cometido ese error y pretendo que otros no caigan en la misma trampa….. solo aconsejo que antes de comprar en esa tienda vean otras y comparen…. es posible que en la mayoría de tiendas de Estambul se engañe, pero yo solo doy fe de que en esta tienda lo hacen.
Que sigan contestando… que es divertido esto
Saludos
Anónimo says:
Enero 23rd, 2009 at 7:33
HOLA